La Revolución Estadounidense y la Revolución Francesa
Por Ramona G de Sergio
No debe ser casualidad
que la Revolución Norteamericana y la Francesa celebren su natalicio
en el mismo mes y con pocos días de diferencia. Las ideas que lanzó
al mundo el movimiento independentista de los Estados Unidos eran
muy originales, muy diferentes y la gente se sorprendió mucho. Lo
desconocido siempre inspira temor porque no se sabe lo que traerá ni
tampoco como se debe o puede reaccionar ante él. Aquello de los tres
poderes que se equilibraban, los derechos que se establecían para la
población, era para muchos como un torbellino que no podían ni
siquiera imaginar cómo funcionaría, toda aquella armazón
sociopolítica era muy compleja para la época. Pero funcionó y se
fue perfeccionando y se fueron subsanando errores. Como es lógico
suponer, las demás naciones del mundo observaban.
Francia ha sido siempre
una nación donde las ideas burbujean, se discuten, se liman, se
pulen y, por lo tanto, el fenómeno Norteamericano tiene que haber
calado hondo en los intelectuales franceses de la época. Además, el
general Lafayette, un francés que había participado muy activamente
en el movimiento de los Estados Unidos, había influido en el
pensamiento de los jóvenes de la época. El movimiento que emanaba de
la joven nación del Nuevo Continente había caído en un terreno
abonado de inconformidad, rivalidades y luchas de clases, además de
una monarquía incompetente y una nobleza ociosa mientras la
población moría de hambre Así es que el 14 de Julio de 1789, la
plebe parisina atacó Las Tullerias, la fortaleza militar más
importante del siglo XVIII -según algunos historiadores-, con
piedras y palos y se adueñó de aquella plaza dando inicio a uno de
los procesos más sangrientos de la historia .
La guillotina francesa
funcionó día y noche, como muchos años más tarde lo haría el paredón
en Cuba, por supuesto, la guillotina por mucho menos tiempo, pero sí
con la misma crueldad y con las mismas
injusticias; fueron
muchos los inocentes que cayeron víctimas de la barbarie. Cuando el
hombre se olvida de la razón y se deja dominar por la pasión, la
envidia o la ambición es más bestia que las bestias Y tiene menos
justificación y es menos digno del perdón.
Hubo una revolución en los
Estados Unidos, una verdadera y genuina revolución, pero ¿hubo una
revolución en Francia? Bueno, yo diría que supo venderse muy bien. Creo
que ahí tuvo su origen la publicidad. Sí, porque el grito proclamado por
Francia de LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD resonó alrededor del mundo,
pero ¿dónde estuvo la libertad, la igualdad y la fraternidad? Solamente
se cambió el rey por el Emperador y la reina por la Emperatriz, nada
más, el resto siguió igual.
Recuerdo que en mis años de
estudiante me fascinaba la Revolución Francesa, no me perdía artículo,
ni conferencia, ni biografía de los hombres de aquella gesta; pero un
día se me ocurrió' hacer un estudio comparativo de los movimientos
estadounidense y francés y ioh, decepción! descubrí que el legado de la
revolución francesa era muy pequeño: muchos litros de sangre y el haber
dado origen a la egiptología.
Todavía hoy se habla de la
revolución francesa con veneración y nadie menciona la Revolución
Estadounidense que dio origen a un país que es ejemplo para el mundo.
Sin embargo, nadie lo copia y todos lo difaman, pero la gran mayoría
quiere vivir en él.
Me confieso una profunda
enamorada de nuestra Constitución del 40, pero me siento muy orgullosa
de que mi patria de adopción diga en su Carta Magna: "Somos un país bajo
Dios donde el hombre debe perseguir la felicidad". Ninguna otra
Constitución en el mundo tiene una frase tan hermosa.
Ojalá que muy pronto nuestro
país de origen pueda tener un régimen similar donde haya justicia, paz y
respeto.